Síguenos en Twitter Facebook Youtube
Noticias

Jueves 12 de Diciembre de 2013

Chile atrae por la vitalidad de sus contrastes

Más allá de sus ventajas económicas e institucionales, la identidad profunda de Chile ofrece rasgos que lo destacan.

La “imagen de Chile” y la “marca país”

La “imagen de Chile” habita en el mundo. Son las expectativas y emociones que el país y sus habitantes, despiertan en quienes los conocen. La “marca país”, en cambio, es todo lo que su ser, su hacer, presente e histórico, comunica al mundo.

Una buena “estrategia de posicionamiento de marca país” es un diseño que refuerza con honestidad lo que es atractivo y que se impulsa de manera coordinada y sostenida por todos los grandes actores que construyen con su quehacer la imagen de Chile en el mundo.

Chile (y los chilenos) es reconocido como un país serio, confiable, estable y económicamente sólido y competitivo. Todos esos rasgos han ayudado a construir una buena imagen país.

Pero es más que eso.

Chile es también un país hermoso y singular, un pueblo esforzado y acogedor, una cultura provinciana y cosmopolita. Es, en suma, un país que progresa y atrae por la vitalidad con que se conjugan y combinan sus múltiples contrastes.

Esencia

“Chile atrae por la vitalidad de sus contrastes”

Cuatro pilares de la marca

El nuevo posicionamiento busca ampliar el territorio emocional de la marca “Chile”. Más allá de sus ventajas económicas e institucionales, en su identidad profunda hay cuatro rasgos que lo destacan y que hacen de Chile un país que también es memorable y querible.

• Territorio de extremos

• Modernos tradicionales

• Vocación de progreso

• Vínculo confiable

Territorio de extremos

Chile es territorio de extremos, con una geografía curiosa y alejada que resguarda la naturaleza en su estado natural, pura e inexplorada. Pero los contrastes de los que surge su riqueza no son sólo geográficos. Con su forma y diversidad, esa geografía ha forjado el carácter de su pueblo, desafiándolo a dominarla y a establecer vínculos entre ellos y con el mundo.

Modernos tradicionales

Los chilenos son a la vez modernos y tradicionales. Nuestra vida cultural, social y de todos los días, adquiere una forma híbrida, reteniendo rasgos del pasado y adoptando otros propios de la modernidad. Esta mezcla, que se manifiesta en múltiples dimensiones, explica, por ejemplo, el lugar central que ocupa la familia en la sociedad chilena. A pesar de que es evidente que su cultura ha incorporado elementos de la globalización, la familia continúa siendo la institución social más valorada. Otra expresión de lo mismo es la convivencia generalizada, especialmente en espacios físicos donde los chilenos habitan su territorio, de lo moderno y lo rústico, peculiar combinación que resulta muy atractiva.

Vocación de progreso

Chile es una sociedad con una irrefrenable vocación de progreso, con orientación hacia el futuro, con horizontes que la movilizan, volcada con determinación y constancia a alcanzar una realidad mejor. A menudo Chile se ve golpeado por la adversidad, y su historia está marcada por algunos capítulos de intensa frustración, pero no cejan en la búsqueda de lo que sus anhelos llaman desarrollo.

Vínculo confiable

Chile es un país confiable, con una vocación decidida de apertura al mundo exterior que lo ha llevado a construir redes dinámicas y abiertas. Basados en sus propios consensos, a veces arduamente trabajados, y gracias a un marco legal esencialmente estable, los chilenos disfrutan de relaciones exteriores sólidas que se apoyan en la apertura, confiabilidad y previsibilidad.