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Miércoles 10 de Noviembre de 2010

Chile hace bien

Poder & Negocios

El director ejecutivo de Fundación Imagen de Chile, René Merino, vincula en esta columna aparecida en la 33ª edición de la revista, del 5 de noviembre de 2010, las premisas resultantes de los estudios e investigaciones realizadas sobre la identidad nacional con los atributos exhibidos en el rescate de los mineros atrapados en el norte del país.Fundación Imagen de Chile - Noticias - chile-hace-bien Sin contar los vaivenes políticos de las últimas décadas y los desastres naturales, la supervivencia de los 33 trabajadores atrapados durante 70 días a 700 metros de profundidad y su ejemplar entereza y serenidad, han cautivado como nunca antes la atención de las audiencias internacionales:  mil millones de telespectadores y las portadas de los diarios del mundo.

La solidaridad y el trabajo en equipo de estos hombres constituyen no sólo un ejemplo, sino que también reflejan características muy arraigadas de los habitantes de este Chile, más reconocido por sus paisajes y sus exitosas cifras macroeconómicas que por el valor y la épica de su gente.

Con este acontecimiento, Fundación Imagen de Chile confirma las premisas resultantes de todas las investigaciones y estudios realizados en sus dos años de vida y que plasmó en el concepto creativo central en englobará las campañas internacionales que vendrán: “Chile hace bien”.

En la gesta de los 33 emergen aquellos rasgos originarios que relatan los cronistas, y que llevaron a la fundación a establecer  Nueve Relatos Esenciales en los que se cuenta cómo la variada geografía y  su naturaleza han condicionado el carácter y el quehacer de los chilenos.

Es así como se señala que “la extrema geografía de Chile exige a sus hijos, cada día, templar la personalidad ante la adversidad. Por eso, el chileno está obligado a un modo de vivir aguerrido, que heredó de sus abuelos nativos y conquistadores, un modo de ser que los hace firmes y serenos. Es duro de roer el chileno. Y en eso se parece a los enormes árboles milenarios de sus selvas frías. Erguidos e inmutables. Siempre dispuestos a seguir creciendo, pase lo que pase”.

Durante los 17 días que permanecieron incomunicados, no sólo demostraron  temple y tesón, sino que también una gran capacidad de organización, solidaridad y disciplina, que también demostraron los ingenieros responsables de la perforación y los rescatistas.

Familiares y los equipos de rescate se congregaron en la entrada de la mina y levantaron un asentamiento que bautizaron como Esperanza. Sobreponiéndose a todo, exhibieron resiliencia, una característica propia de los habitantes de Chile, país que este año resistió uno de los terremotos y tsunamis más fuertes de la historia.

En lo más profundo, los chilenos sabemos que vivimos sobre la eterna posibilidad del desastre y la inminencia de recomenzar una y otra vez, con entereza, la labor realizada.

En otro de los relatos se expresa que “la vastedad del desierto de Atacama enfrenta a los chilenos al misterio que guarda celosamente: el recuerdo de tesoros ocultos bajo la tierra. Los minerales y, específicamente el cobre, del que Chile es el principal exportador mundial, constituyen algunas de estas riquezas subterráneas, pero no son las únicas”.

Con el episodio en la mina San José, el país ha encontrado más allá de la superficie el valor inmenso de los trabajadores de la minería, que han permitido unir y movilizar a una nación entera. Las autoridades y los sectores políticos no escatimaron en esfuerzos técnicos ni financieros. Todos mostraron cohesión y capacidad organizativa para llevar a cabo un operativo de rescate impecable, tanto que diversas empresas y personas anónimas se sumaron con más colaboración y solidaridad. El mundo ha atestiguado con esto que Chile es más que paisaje y logros económicos.

Hoy, además de la inmensa alegría de poder rescatar con vida a los obreros, que con su ejemplo hacen bien, se ha comprobado con certeza cada una de las intuiciones, convertidas en actos vivos, poderosos y cargados de la tan particular humanidad de los chilenos, los mismos que muchas veces se flagelan voluntaria e innecesariamente con la exagerada autocrítica.