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Martes 10 de Septiembre de 2013

El impacto de La Haya sobre la imagen de Chile

Percepción del país ha mejorado sustancialmente en América Latina el último año, según estudio en ocho naciones encargado por la Fundación Imagen de Chile.

Blas Tomic

Por Blas Tomic

Director ejecutivo Fundación Imagen de Chile

A pocos días de conocerse el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en relación a la demanda marítima interpuesta por Perú, es necesario que estas aparentemente contradictorias percepciones sobre Chile y los chilenos, sean entendidas en profundidad. Desde luego, dicho dictamen pondrá de nuevo a ambos países como protagonistas en la prensa internacional, sobre todo en los medios de prensa de América Latina. Y si bien el diferendo con Bolivia tiene otra connotación jurídica, su coexistencia en el tiempo hará que también ese caso sea examinado y monitoreado por los medios de comunicación internacionales.

Como es sabido, la imagen país es un fenómeno que contribuye poderosamente a determinar el marco de oportunidades que cada país está en condiciones de aprovechar en el ámbito internacional. Y si bien la imagen país es un fenómeno de lenta evolución, cada cierto tiempo surgen contingencias puntuales que poseen un alto poder simbólico y que impactan de manera significativa la imagen de los países involucrados. En cierto sentido, son oportunidades históricas. Tal parece ser el caso de los actuales diferendos con Perú y Bolivia.

Las cifras contradictorias de la valoración de nuestro país

El informe “Chile Monitor: opinión pública de Latinoamérica”, encargado por la Fundación Imagen de Chile a Ipsos, se realizó en julio de 2013, en ocho países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y Venezuela, y abarcó un total de 5.300 encuestados, lo cual le da un alto valor representativo de la opinión pública regional.

Sus resultados revelan que Chile fue la nación que, en un sentido integral, obtiene en la región la opinión más favorable después de Brasil. En efecto, la mitad de los entrevistados tiene una opinión muy favorable o favorable de nuestro país, y sólo un 13% expresa una percepción negativa. Más aún, un 31% de los encuestados afirma que su opinión sobre Chile ha mejorado en el último año y sólo un 8% declara que ésta ha empeorado, tasa que resulta ser la más favorable de la región. En este aspecto de ‘favorabilidad’, Chile, con el 50%, supera a los países vecinos, como Argentina (43%), Perú (29%) y Bolivia (18%).

Las cifras son con claridad alentadoras, especialmente si se revisa el contexto noticioso durante el trabajo de campo en la aplicación de la encuesta. Durante el período relevante, entre el 19 y el 25 de julio, Chile no apareció en la agenda de los medios, salvo por la visita de Henrique Capriles al país. Fuera de nuestras fronteras, la noticia que indiscutiblemente logró el mayor relieve, fue la visita del Papa Francisco a Brasil.

Pero la misma encuesta arroja otras cifras que a primera vista no son fáciles de reconciliar con las anteriores. Por ejemplo, pese a la buena valoración de la imagen de Chile en la región, ella muestra una debilidad cuando se consulta por la disposición del país a relacionarse constructivamente con las demás naciones. Un 19% de los encuestados de los demás países sostiene que la relación de Chile con su propio país tiende hacia el conflicto, marca que en la región sólo es superada por Venezuela, con un 20%. Se suma a esta percepción el que sólo el 37% de los encuestados considera que Chile tiende en sus relaciones externas hacia la cooperación, bastante lejos del 60% que logra Brasil o el 54% de Argentina.

Cabe mencionar, sin embargo, que parte importante de la valoración crítica viene, justamente, de los países vecinos. Los bolivianos, con un 62%, son quienes con más énfasis sostienen que Chile tiende hacia el conflicto, un 42% de los peruanos piensan igual, y lo mismo un 16% de los argentinos. En el resto de los países de la región esa percepción baja abruptamente a 4% o menos.

A pesar de esta realidad, el estudio revela que en la mayoría de los países de la región existe todavía un bajo conocimiento sobre la existencia misma de diferendos limítrofes entre Chile y sus dos vecinos del norte. De hecho, en Brasil, por ejemplo, sólo el 18% de los encuestados dice conocer el diferendo entre Chile y Perú; en México, 21%, y en Argentina, 26%. Porcentajes igualmente bajos se dan cuando se consulta por el proceso iniciado por Bolivia en contra de Chile en la misma Corte Internacional de Justicia de La Haya: Brasil 15%, México 29% y Argentina 46%. La excepción en ambos casos se presenta entre los habitantes de Chile, Bolivia y Perú, cuyos habitantes, por razones obvias, aparecen como los más informados.

En todo caso, es de especial relevancia notar la siguiente paradoja en estas cifras: mientras por un lado existe la opinión mayoritaria que Chile tiene mejores perspectivas de obtener un fallo favorable en el litigio con Perú, hay un porcentaje significativo de encuestados en los países de la región que consideran que ese mismo litigio está afectando su percepción sobre los chilenos. En el caso de Argentina, quienes lo experimentan así son el 44%; en Brasil el 30% y en México el 31%. Estas cifras se correlacionan con los resultados obtenidos ante la pregunta de cómo lo ha hecho nuestro país en el proceso: 46% de los argentinos tiene una opinión crítica; 32% de los brasileños y 26% de los mexicanos. Esto podría estar indicando que se espera de Chile una actitud de tipo generosa, expectativa vinculada a la imagen de progreso sostenido de que goza nuestro país.

El rol de los medios de comunicación extranjeros

Si bien es cierto que la imagen de un país es un proceso marcado por elementos estructurales de la realidad de la respectiva nación (lo que cada país ‘es’ y ‘hace’), lo que permite que esa imagen evolucione en el tiempo es lo que se comunica en el mundo sobre ese país. En ese proceso, los medios de comunicación juegan un papel importante.

En el caso concreto de los diferendos limítrofes que Chile enfrenta en el tribunal de La Haya, la cobertura alcanzada por la suma de ambos casos es de 45.538 artículos en un período de 12 meses. Este nivel de cobertura es significativo en el contexto de todo lo que se publica sobre nuestro país, que durante el año 2012 fue de 609.117 artículos. En términos cuantitativos, durante el último año, más de 26 mil artículos de prensa generó en el exterior la demanda interpuesta por Perú, en tanto que el litigio con Bolivia concitó 19.428 registros.

Los diferendos con los países del norte han generado una cobertura periodística que se ha concentrado eminentemente en los medios sudamericanos, que concentraron un 52% de la difusión durante el último año. El carácter latinoamericano queda todavía más refrendado al observarse que cerca de un 88% de las notas periodísticas relativas al litigio con Perú y 91% del diferendo con Bolivia fueron publicadas en idioma español y sólo un 9% y 5% en inglés, respectivamente. Como es lógico, fue la prensa peruana y boliviana la que lideró la cobertura con un 29% y 21% de las publicaciones, en cada caso.

Todo lo anterior realza el hecho que es en América Latina donde se le otorga la mayor importancia a nuestras relaciones vecinales, lo que por muchas razones no resulta sorprendente. Visto desde la perspectiva de nuestros intereses nacionales, que son múltiples e intensos en la región, este hecho subraya la necesidad de focalizar ahí esfuerzos de diplomacia tanto oficial como pública.

No menos importante es, por supuesto, el sentir de la población interna de Chile y Perú que, tal como lo señala el estudio, en ambos casos se expresan confiadas en que el fallo de la Corte favorecerá la posición esgrimida por sus respectivos países. Es de esperar también que una y otra ciudadanía tomen plena conciencia de la trascendencia que este capítulo histórico tiene para nuestras relaciones internacionales de las que, en este caso, ellas son protagonistas principales.

Después del fallo

Considerando que la cobertura mediática sobre el litigio inevitablemente se incrementará al producirse el fallo, y que su connotación dependerá de cómo reaccionen los países ante la sentencia, será importante la estrategia comunicacional que acompañe las acciones diplomáticas. Hasta aquí, los gobiernos de Chile y Perú han venido manejando los distintos aspectos del diferendo de forma extremadamente mesurada, cosa que probablemente está reflejada en los positivos resultados de este estudio. Pero los días posteriores al fallo serán los que fijen a los ojos del mundo la imagen que perdurará en el tiempo.